Adiós a un grande … Caloi

Hoy estando en la oficina me enteré de esta mala noticia, el célebre Caloi ha partido, dejando huérfano a nuestro tan querido Clemente cuyas peripecias hasta hoy se podían ver en la contratapa del diario Clarín.
Lamentablemente nos dejó Carlos Loiseau, tal era su nombre real, a los 63 años, luego de luchar contra el cáncer.


Y me pregunté, porque no dar un pequeño reconocimiento en mi pequeño blog a este terrible historietista que supo cautivarme e introducirme en este mundo que es la ilustracion, animación y diseño con su emblemático programa “Caloi en su Tinta”.
Me acuerdo cómo esperaba ansiosa 1 vez por semana la llegada de ese programa que mostraba a nuevos dibujantes y excelentes cortometrajes de animación e historietas que me dejaban la boca abierta.

Para los que no saben quien era, les dejo una breve reseña de su gran legado.

Humorista y dibujante argentino Carlos Loiseau, conocido por todos como Caloi, nació el 9 de noviembre de 1948 en Salta, Loiseau publicó sus primeros trabajos como profesional en 1966 en la revista Tía Vicenta, uno de los íconos del humor gráfico en el país. Un año más tarde, su obra se pudo seguir en María Belén, donde colocó una serie llamada Artista, Flor, Ejecutivo.

A partir de 1968 comenzó a colaborar con el diario Clarín –donde trabajó hasta la actualidad con su tira Clemente y su página de humor en la revista Viva-, al mismo tiempo que oficiaba como dibujante de las secciones política y humor de la revista Análisis.

Entre 1976 y 1982 también engalanó las páginas del semanario deportivo El Gráfico.
El año 1973 marcó una bisagra en su carrera, ya que fue entonces cuando nació Clemente. Sin embargo, el personaje –una especie de ave, sin brazos ni alas, “sin lugar en la escala zoológica”, como él mismo definió- era la mascota de Bartolo, un motorman de tranvía que arrancó como personaje principal de la tira.
Sin embargo, Clemente, porteño por excelencia, fue ganando protagonismo con el correr de las viñetas y se transformó en la nave insignia de Caloi. A tal punto que fue el responsable de la lluvia de papelitos que quedó como marca indeleble del Mundial de Argentina 1978, ganándole una guerra dialéctica al entonces relator de fútbol –y de la triste historia oficial- José María Muñoz.

Además, la tira dejó para el recuerdo un colectivo de personajes que incluyó a la entrañable Mulatona, una morocha despampanante que desvelaba al bípedo fanático de Boca y amante de las aceitunas, el inefable Jacinto y el inolvidable Hincha de Camerún, que tuvo su pico de fama durante el Mundial de España 1982.



Ya instalado en el corazón de los argentinos, Loiseau siguió trabajando y se destacó como un incansable promotor del arte de la animación a través de su multipremiado “Caloi en su tinta”, un envío que tuvo pantalla durante varios años en Canal 7.

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